“Como todos los soñadores,
confundí el desencanto con la verdad”
Nuestra
sociedad está enganchada a un mundo ilusorio. Nos engañamos a nosotros mismos manifestando
que evolucionamos pero este argumento es totalmente ficticio.
Desde
el comienzo de la humanidad, el hombre apenas ha progresado. Seguimos siendo
igual de vacíos, autodestructivos, crueles y ególatras y vivimos anclados en
resolver nuestros problemas a través de la ciencia, la tecnología, la política
o la jurisdicción pero de esta forma sólo procedemos de forma trivial y nunca
conseguimos solventar nuestra realidad. Actuamos igual que un enfermo que ingiere
un analgésico para calmar el dolor pero así nunca consigue sanar la enfermedad.
Y es
que estamos enfermos, aferrados a una mentira y a un universo irreal del que no
queremos despertar, de este modo nos perdemos vivir de verdad. ¡Cuántas veces
nuestra mente se ancla a temas frívolos para evitar conectar con nuestro
interior! Nos centramos en la apariencia y sólo estamos pendientes del
pensamiento superficial de otros sin ocuparnos de nosotros mismos.
Dentro
de 100 años nadie se acordará del pago que efectuamos a Hacienda, de la bronca
que nos echó el jefe, de la camisa que nos ensuciamos, de la fiesta a la que no
logramos asistir o del colegio donde no pudimos apuntar a nuestros hijos.
¿Por
qué nos obsesionamos con la apariencia si sólo pasamos por este mundo un breve periodo
de tiempo?
Lo
peor de todo es que no queremos enfrentarnos a la verdad. Nos educan para ser civiles
y galantes pero no sinceros, a no expresar nuestros sentimientos, a ser
políticamente correctos aunque nos estemos muriendo por dentro. De esta forma,
¿cómo vamos a mantener relaciones sanas con los demás y con nosotros mismos?
No se
trata de contar la verdad para dañar sino de relacionarnos entre nosotros de
forma sana. Aunque vivamos en la más simple futilidad y pongamos buena cara
cuando no nos apetece, tarde o temprano la verdad siempre sale a la luz. Entonces
exclamamos que estamos desconcertados y confusos pero nuestro ser interior sabe
que es falso porque desde el principio hemos cerrado los ojos a la realidad creyendo
que de esta forma no existiría.
Mahatma
Gandhi expresó: “¿Qué es la verdad?
Pregunta difícil pero la he resuelto en lo que a mí concierne diciendo que es
lo que te dice tu voz interior”.
Cuesta
tanto conectar con el dolor interior que lo disfrazamos a través de nuestro
ego. Nos gusta identificarnos con objetos y sensaciones externas de tal manera
que seguimos siendo una sociedad involucionada aunque exteriormente parezca que
hemos progresado enormemente. Únicamente podemos desarrollarnos cuando cambiamos
nuestra conciencia. Los problemas nunca son reales pues su fuente se encuentra
en nuestra psique.
Para
alcanzar la paz interior y la felicidad sólo nos queda transformarnos
internamente a través de una mutación de nuestra mente. La percepción de la
verdad libera la conciencia de la ignorancia y de la quimera.


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