La familia Kennedy ha sido una de las más admiradas y célebres del siglo
XX. Poseía riqueza, poder, clase, belleza, cultura e inteligencia pero a la vez,
toda su estirpe ha sido perseguida por desgracias e infortunios, por ello
siempre se ha afirmado que existe una maldición sobre los Kennedy.
Cuenta la leyenda que fue una gitana la que condenó, por tres generaciones, a la casta del primer Joseph Kennedy, emigrante irlandés que llegó a Estados Unidos a finales del siglo XX, y abuelo del presidente John F. Kennedy.
Pero siendo más prácticos, vamos a dar una explicación centrándonos en la
terapia transgeneracional psicogenealógica
contextual clínica, cuya función primordial es averiguar nuestras lealtades
invisibles e identificaciones inconscientes repetitivas (positivas o fatídicas)
que nos obligan a saldar las deudas de nuestros ancestros y a repetir las
tareas interrumpidas que no están cerradas.
La “Maldición de los Kennedy” se deduce como un mito puesto que localizamos una lealtad familiar inconsciente en la repetición de algunas fechas, como el 22 de noviembre de 1858, fecha de la muerte del bisabuelo del presidente John F. Kennedy, y por segunda vez en 1963, el día del asesinato de este último quien, a pesar de haber sido avisado por sus asesores, determinó ir a Dallas ese mismo día y rechazó usar el techo blindado de su coche. En esta actitud se rememoraba el “cumplimiento de morir”.
La lealtad sucede como un sentimiento de concordia y adeudo que sujeta las carencias y esperanzas de la unidad familiar y los pensamientos, emociones y motivaciones de cada miembro.
Cada sujeto está metido en una red de fidelidades
multipersonales. Dentro de la estructura familiar de este sistema se requiere
que cada individuo cumpla las perspectivas y deberes del grupo.
En ocasiones, la persona contrae el mismo destino de su antepasado. En la familia Kennedy, Joseph, hermano mayor de John F., pereció en un accidente aéreo en 1944, cuando tenía 29 años. Su sobrino John Kennedy Jr., hijo del presidente americano, murió en otro accidente similar en julio de 1999, a los 38 años. Por ello, los acontecimientos ocurridos a esta famosa familia no pueden ser acreditados como maldición, muchos expertos investigadores han descubierto que existe una sincronía en estos eventos, lo que se interpreta como síndrome aniversario, porque las catástrofes se repiten en determinadas fechas.
Para explicar estos hechos, Bert Hellinger, creador de
la terapia “Constelaciones Familiares”, estableció el término de justicia del alma familiar. Cuando se prescinde
de un miembro de la familia, un nuevo integrante de la red, especialmente en
generaciones posteriores, habita su sitio en el intento de sanar el vacío de la
ley de pertenencia. Los asuntos no resueltos de los demás pugnan en la familia como
método de reclamación y pago. Del mismo modo que las batallas pasadas se revelan
en el presente, lo que ocurre en las familias hoy puede marcar el futuro del
linaje.
¿Qué puede hacer la familia Kennedy para romper la maldición? Simplemente una buena terapia sistémica, así se resolverían los desórdenes generacionales que, a día de hoy, les siguen persiguiendo.



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