Cuántas veces hemos asistido a una cena, comida o reunión con amigos y no hemos podido comunicar nuestras ideas e impresiones por miedo a quedar mal ante los demás.
Cuántas ocasiones hemos escuchado a los demás expresar que cierto valor o creencia no les gusta pero como es tradición, lo debemos mantener.
¿Qué es tradición?
¿Una persona o grupo que marca una tendencia y convierte una circunstancia en una costumbre es más importantes que nosotros?
¿Por qué nos tenemos que quedar con los patrones sociales que generaciones anteriores han establecido?
Primero hay que esclarecer las diferencias entre conocimiento y tradición.
El conocimiento nace en la percepción sensorial, después llega al entendimiento y finaliza en la razón. Es imprescindible para que la sociedad funcione, nos da la sabiduría para crear y construir un mundo mejor. La ignorancia es oscuridad interior y nos aporta sufrimiento.
El conocimiento se convierte en obstáculo cuando se vuelve tradición.
La tradición en una creencia que guía a la mente y al ser interior y, en muchas ocasiones, divide a la gente. Los seres humanos se ramifican en grupos según religión, nacionalidad o ideas políticas pero la base del problema radica en el dogma establecido que condiciona su pensamiento.
Cuando investigamos, descubrimos y ponemos lógica a los asuntos de nuestra vida, nos damos cuenta de la absurdez de nuestros actos, en numerosas ocasiones, sólo por seguir unas costumbres que se han ido trasmitiendo de generación en generación. Si las miramos por dentro, encontramos un gran vacío que sólo entorpece nuestro camino hacia la felicidad.
Nos da pánico salir de ellas, sentimos que socialmente vamos a hacer un monumental ridículo, por ello no nos pronunciamos y seguimos actuando con la mente mecánica como borregos en rebaño.
La mayoría de nosotros acepta los hechos muy fácilmente, somos crédulos porque anhelamos sosiego, seguridad y confianza, deseamos que alguien nos salve y consentimos con prontitud y facilidad.
Tenemos que liberar la psique, buscar nuestras respuestas, empezar a pensar por nosotros mismos y no quedarnos con lo que otros han propagado por temor a ser despreciados socialmente, empezando por respetar las ideas del otro.
Quizá pensamos que es una tarea difícil y una persona no puede cambiar todo un sistema, nada más lejos de la realidad, hay que comenzar por uno mismo y después vendrá la transformación.


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