jueves, 24 de enero de 2013

Estrategias de la mente para escapar de los sentimientos


Nuestra mente está continuamente creando maniobras para no conectar con las emociones. Nos da pánico sentir dolor, por ello nuestra psique da vueltas en torno a temas banales que justificamos como importantes para no dejarnos fluir.

Pero esa táctica pasa factura pues metemos cantidad de ruido en nuestra cabeza, tanto externo como interno, que nos llega a causar enfermedades, ansiedad, estrés e insomnio.

Deseamos controlar todo nuestro entorno por miedo a que nos hagan daño y nos ubicamos fuera de nosotros mismos.

Muchas personas evitan estar solas y llenan su vida de actividades para no conectar con su esencia, esconden sus afectividades y se mienten a sí mismas por temor a sentir.

De niños somos una bomba de sensaciones y las manifestamos abiertamente pero nos educan para mantener una imagen y no mostrar lo que somos, la sociedad nos enseña que es mejor ser un bloque de hielo y contener nuestras impresiones.


Para ser felices y mantenernos sanos, tanto física como mentalmente, debemos abandonar los pensamientos innecesarios y centrarnos en abrirnos a nuestro interior. 

Lo ideal es aceptarnos como somos, sin experimentar vergüenza. Para ello hemos de contactar con nuestras necesidades, liberarnos de condicionamientos sociales adquiridos y tomar conciencia de cómo queremos vivir nuestra existencia.

Es importante observar nuestras emociones sin juzgarlas para superar el sufrimiento.

Cuando en nuestra vida ocurre un cambio, ya sea la muerte de un ser querido, una ruptura amorosa, una mudanza o un cambio de trabajo, hay que realizar el duelo, no esconderlo y engañarnos buscando excusas mentales y justificando lo que percibimos.

No debemos reprimir nuestras afectividades pues éstas tienden a salir por otro lado. Los mecanismos instintivos de lucha y huida, que nos han enseñado nuestros ancestros, sólo empeoran nuestro estado de ánimo.

Tampoco podemos escoger, esquivar o huir de nuestras emociones, aunque sí aprender a manejarlas de forma correcta con Inteligencia Emocional.

En la vida todo es impermanente, por ello la emoción más dolorosa pasará, siempre y cuando fluyamos con ella. Si la reprimimos y no escuchamos, la tendremos dentro de nuestro cuerpo y acabará convirtiéndose en malestar físico.


Nuestra existencia se conforma de muchas sensaciones, por ello el secreto de un buen trabajo emocional está en integrar la coherencia de esas percepciones. Detrás de lo que estamos experimentando hay un significado disfrazado, un código que revela nuestra esencia.

Para liberarnos tenemos que reconocer, aceptar e integrar esa emoción, dándole la bienvenida, sin importar el juicio de otros. Quienes no nos amen como somos, no merece la pena que estén a nuestro alrededor.

Déjate guiar sólo por las emociones. Abandónate a tu primera impresión. Si algo te ha conmovido realmente, transmitirás la sinceridad de tu emoción a los demás.
Jean-Baptiste-Camille Corot

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