Nuestra mente está
continuamente creando maniobras para no conectar con las emociones. Nos da
pánico sentir dolor, por ello nuestra psique da vueltas en torno a temas
banales que justificamos como importantes para no dejarnos fluir.
Pero esa táctica
pasa factura pues metemos cantidad de ruido en nuestra cabeza, tanto externo
como interno, que nos llega a causar enfermedades, ansiedad, estrés e insomnio.
Deseamos
controlar todo nuestro entorno por miedo a que nos hagan daño y nos ubicamos
fuera de nosotros mismos.
Muchas
personas evitan estar solas y llenan su vida de actividades para no conectar
con su esencia, esconden sus afectividades y se mienten a sí mismas por temor a
sentir.
De niños somos
una bomba de sensaciones y las manifestamos abiertamente pero nos educan para
mantener una imagen y no mostrar lo que somos, la sociedad nos enseña que es
mejor ser un bloque de hielo y contener nuestras impresiones.
Para ser
felices y mantenernos sanos, tanto física como mentalmente, debemos abandonar
los pensamientos innecesarios y centrarnos en abrirnos a nuestro interior.
Lo
ideal es aceptarnos como somos, sin experimentar vergüenza. Para ello hemos de
contactar con nuestras necesidades, liberarnos de condicionamientos sociales
adquiridos y tomar conciencia de cómo queremos vivir nuestra existencia.
Es importante
observar nuestras emociones sin juzgarlas para superar el sufrimiento.
Cuando en
nuestra vida ocurre un cambio, ya sea la muerte de un ser querido, una ruptura
amorosa, una mudanza o un cambio de trabajo, hay que realizar el duelo, no
esconderlo y engañarnos buscando excusas mentales y justificando lo que
percibimos.
No debemos
reprimir nuestras afectividades pues éstas tienden a salir por otro lado. Los
mecanismos instintivos de lucha y huida, que nos han enseñado nuestros
ancestros, sólo empeoran nuestro estado de ánimo.
Tampoco
podemos escoger, esquivar o huir de nuestras emociones, aunque sí aprender a manejarlas
de forma correcta con Inteligencia Emocional.
En la vida
todo es impermanente, por ello la emoción más dolorosa pasará, siempre y cuando
fluyamos con ella. Si la reprimimos y no escuchamos, la tendremos dentro de
nuestro cuerpo y acabará convirtiéndose en malestar físico.
Nuestra
existencia se conforma de muchas sensaciones, por ello el secreto de
un buen trabajo emocional está en integrar la coherencia de esas percepciones.
Detrás de lo que estamos experimentando hay un significado disfrazado, un
código que revela nuestra esencia.
Para
liberarnos tenemos que reconocer, aceptar e integrar esa emoción, dándole la
bienvenida, sin importar el juicio de otros. Quienes no nos amen como somos, no
merece la pena que estén a nuestro alrededor.
“Déjate guiar sólo por las emociones.
Abandónate a tu primera impresión. Si algo te ha conmovido realmente,
transmitirás la sinceridad de tu emoción a los demás.”
Jean-Baptiste-Camille Corot


No hay comentarios:
Publicar un comentario