La búsqueda
de la pareja es un actividad que nos ocupa gran parte de nuestra vida, la
elección nunca es fácil y, en ocasiones, nos trae grandes quebraderos de cabeza.
A lo largo de
la historia el ser humano se ha preguntado si es monógamo o polígamo por naturaleza. Y lo cierto es que han
surgido conjeturas muy diferentes.
La conclusión a la que han llegado la mayoría de
los científicos es que “el hombre es un ser de naturaleza polígama que se ha impuesto ser
monógamo”.
La monogamia no es una condición natural en el mundo animal
pero se ha convertido en el modelo de pareja adoptado en occidente.
Tuvo su inicio en la necesidad de crear la institución de la familia, que es una manera
de establecer unas normas sobre el acto sexual y tiene como ventaja otros componentes
como el tener hijos, compartir la economía, vivir acompañados...
Al igual que sucede con los
primates, en el ser humano se presentan diversas formas de organización, de
estructura familiar y de pareja. En la sociedad occidental está determinada la
monogamia por ley pero en otras, como la musulmana o la mormona, la poligamia
está permitida.
También las personas manifiestan una
predisposición a crear lazos afectivos a partir de la actividad erótica, es
decir, existe una incuestionable tendencia a vincularse emocionalmente con nuestros
amantes.
La atracción sexual proviene del instinto de reproducción y, generalmente,
al hombre le preocupa más la cantidad y a la mujer la calidad.
A pesar de que nuestro instinto animal es polígamo, ¿por qué
estamos empeñados en encontrar nuestra media naranja? La monogamia no es
natural en el ser humano pero no significa que sea imposible, muchos sujetos la
prefieren porque obtienen enormes recompensas en sus vidas.
Nos sentimos totalmente plenos cuando encontramos un prójimo
que nos quiere, cuida, entiende, acompaña, es compatible con nosotros y
mantenemos una relación sexual plena y comunicativa. Si somos estables
emocionalmente, la monogamia resulta más que placentera.
El problema viene cuando las personas
se cansan de sí mismas, tienen la autoestima baja y necesita reafirmarse en
otros, por ello salen a encontrar fuera las sensaciones que no poseen dentro.
Frecuentemente, la causa de la
infidelidad es la insatisfacción personal con nosotros mismos, entonces nos buscamos
en otros. También la incomunicación con nuestra pareja, estar escondidos en
nuestro ego y actuar de forma narcisista, sin ponernos en el lugar del otro,
provocan que destruyamos una relación que, en un principio, nos entusiasmó
comenzar.
¿Monogamia o poligamia? Cada cuál
que elija la que más le guste pero no nos olvidemos que lo único real que nos
puede hacer alcanzar la felicidad es una relación sana y sincera con nosotros
mismos.



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