jueves, 17 de enero de 2013

¿Nuestra naturaleza es monógama o polígama?


La búsqueda de la pareja es un actividad que nos ocupa gran parte de nuestra vida, la elección nunca es fácil y, en ocasiones, nos trae grandes quebraderos de cabeza.

A lo largo de la historia el ser humano se ha preguntado si es monógamo o polígamo por naturaleza. Y lo cierto es que han surgido conjeturas muy diferentes.

La conclusión a la que han llegado la mayoría de los científicos es que “el hombre es un ser de naturaleza polígama que se ha impuesto ser monógamo”.

La monogamia no es una condición natural en el mundo animal pero se ha convertido en el modelo de pareja adoptado en occidente.


Tuvo su inicio en la necesidad de crear la institución de la familia, que es una manera de establecer unas normas sobre el acto sexual y tiene como ventaja otros componentes como el tener hijos, compartir la economía, vivir acompañados...

Al igual que sucede con los primates, en el ser humano se presentan diversas formas de organización, de estructura familiar y de pareja. En la sociedad occidental está determinada la monogamia por ley pero en otras, como la musulmana o la mormona, la poligamia está permitida.

También las personas manifiestan una predisposición a crear lazos afectivos a partir de la actividad erótica, es decir, existe una incuestionable tendencia a vincularse emocionalmente con nuestros amantes.


La atracción sexual proviene del instinto de reproducción y, generalmente, al hombre le preocupa más la cantidad y a la mujer la calidad.

A pesar de que nuestro instinto animal es polígamo, ¿por qué estamos empeñados en encontrar nuestra media naranja? La monogamia no es natural en el ser humano pero no significa que sea imposible, muchos sujetos la prefieren porque obtienen enormes recompensas en sus vidas.

Nos sentimos totalmente plenos cuando encontramos un prójimo que nos quiere, cuida, entiende, acompaña, es compatible con nosotros y mantenemos una relación sexual plena y comunicativa. Si somos estables emocionalmente, la monogamia resulta más que placentera.

El problema viene cuando las personas se cansan de sí mismas, tienen la autoestima baja y necesita reafirmarse en otros, por ello salen a encontrar fuera las sensaciones que no poseen dentro.


Frecuentemente, la causa de la infidelidad es la insatisfacción personal con nosotros mismos, entonces nos buscamos en otros. También la incomunicación con nuestra pareja, estar escondidos en nuestro ego y actuar de forma narcisista, sin ponernos en el lugar del otro, provocan que destruyamos una relación que, en un principio, nos entusiasmó comenzar.

¿Monogamia o poligamia? Cada cuál que elija la que más le guste pero no nos olvidemos que lo único real que nos puede hacer alcanzar la felicidad es una relación sana y sincera con nosotros mismos.

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